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lunes 31 de marzo de 2008

Rutina

A veces mi cuerpo me oprime y no sé que ponerme. Me pruebo muchos chalecos, me miro y no sé que hacer para ocultarlo. Creo que no hay solución. No estoy segura, aunque tampoco importa mucho. Luego... los estudios se acumulan sobre la mesa. Sólo tomo café y bebidas energéticas durante época de exámenes o de trabajos y voy de mi cuarto a la cocina, de la cocina al cuarto de baño. Tiendo a prepararme algunos huevos duros para comer. Creo que en esas etapas sólo me alimento de eso. Sé que no es sano, pero bueno. Tampoco me preocupo demasiado.

Otras veces me voy al salón para cambiar un poco de lugar. Hago algún dibujo, aunque muchos los dejo incompletos porque no tengo más ganas de seguir. Cuando eso me pasa, sea la hora que sea voy a por otro café. Casi cualquier momento es bueno para tomarse uno, incluso por la noche. Es una suerte cuando hay recién hecho, porque en mi casa se consume mucho café. Demasiado.

Cuando entro en el cuarto de baño puedo tirarme una hora allí. Me encanta relajarme. Sentir cómo el champú me envuelve y me impregna con su olor. Sólo uso Dove, aunque si se me gasta y no queda otra utilizo el de mi madre o el de mi hermana. Cada una prefiere una marca distinta. Quizás tengan razón esos hombres que dicen que las mujeres tienen uno para cada cosa. Después me puedo pasar un rato frente al espejo. Me peino y quito algunas impurezas de mi cara . Luego me miro, me contemplo. Trato averiguar qué veo, qué hay ahí si encuentro algo más allá de la rutina, pero cuando no obtengo respuestas, salgo de nuevo y vuelvo a ella con un poco de resignación.

9 comentarios:

José Manuel dijo...

Podría estar viendo el video el resto de mi vida, escuchando tu maravillosa voz, tomándome uno o mil cafés, compartiendo el gel, peinándote, acabando tus dibujos, y resignándome junto a ti...
Bss.

Saray Pavón Márquez. dijo...

Acabarías cansándote :P dicen que hasta de jamón se cansa uno (si se come amenudo, claro; no es que me compare con el jamón... que donde se ponga un plato... jajaja). Gracias por tus palabras, hoy me peinaré con una sonrisa en los labios :)

Ezequiel dijo...

Es verdad uno sin darse cuenta esta inmerso en acciones que se vuelven costumbres muy arraigadas, o hábitos de hacer cosas por práctica y sin razonarlas. Tal vez cuando la rutina agobia, es la señal de la conciencia que indica, que hay que empezar a ser más creativo también con lo cotidiano. Muy bueno el video, muy hot!!! jajaja. Besitos : D

Pedro Luis Ibáñez Lérida. Sevilla. dijo...

¿ En que lugar de la memoria celeste, aquella que desde cualquier atisbo de luz en la noche, enmarcada en nuestra jacaranda de Emilio Prados, se quedó este asiento de felicidad ?

Desconozco los entresijos que nos han llevado a responder en la madrugada, a cuántas exquisitas nociones del verso, la palabra y la vida contenemos como propias y nos ofrecemos generosamente. Pero ello me hace muy feliz.

Gracias por desatender las obligaciones, y pedalear ayer sobre mi voz...

BErSOS de quién te desea sigas abandonante sobre el borde de la bañera, pero sobre todo que tú también seas muy feliz.

Como asentimos:
puede velarnos la mirada, la gasa de lo inevitable, pero es tan hermoso este suceso, que no importaría que todo se acabara en ese momento...

Pedro Luís Ibáñez Lérida.

Saray Pavón Márquez. dijo...

Ezequiel: Sí, de vez en cuando debemos ir más allá y variar aunque sea un poco. A veces no es posible por el tiempo y demás, pero yo creo que la rutina nos atrapa cuando nos dejamos :) ¡Besos!

Pedro: No confundamos, sigo feliz. El texto fue saliendo así, quizás aproveché mi voz resfriada y el cansancio acumulado; pero aunque todos tengamos nuestra pequeña rutina... sabemos volar en otras direcciones :) Además, compartiendo momentos de charlas contigo... la vida brilla de una manera más intensa. BeRsos de vida y gracias por todo.

Anónimo dijo...

Hola Saray,

Sigo abriendo puertas de esta casa encantada...

El otro día un amigo me pasó este texto que siempre me gustó. Me acordé de ti, pensé que te gustaría, pensé que podías haberlo escrito tú.

(Referencias para el texto: Janie es la hija, Carolyn la mujer)

Ahí va el monólogo final (en inglés, me temo) de Lester Burnham (Kevin Spacey) en American Beauty, escrito por Alan Ball.

I had always heard your entire life flashes in front of your eyes the second before you die. First of all, that one second isn't a second at all, it stretches on forever, like an ocean of time... For me, it was lying on my back at Boy Scout camp, watching falling stars... And yellow leaves, from the maple trees, that lined my street... Or my grandmother's hands, and the way her skin seemed like paper... And the first time I saw my cousin Tony's brand new Firebird... And Janie... And Janie... And... Carolyn. I guess I could be pretty pissed off about what happened to me... but it's hard to stay mad, when there's so much beauty in the world. Sometimes I feel like I'm seeing it all at once, and it's too much, my heart fills up like a balloon that's about to burst... And then I remember to relax, and stop trying to hold on to it, and then it flows through me like rain and I can't feel anything but gratitude for every single moment of my stupid little life... You have no idea what I'm talking about, I'm sure. But don't worry... you will someday.

Un besote

Bartleby

Saray Pavón Márquez. dijo...

Adoro esa película...

Muchas gracias :)

Anónimo dijo...

Me encanta American Beauty. Es como una bofetada a tanta vulgaridad que nos rodea.

¿Has visto Eternal Sunshine of a Spotless Mind?
En español creo que es Olvídate de mí. Impresionante.

En ella hay una de las frases que no puedo quitarme de la cabeza: Meet me in Montauk (susurrado en el oído).

Bartleby

Saray Pavón Márquez. dijo...

También la vi :)

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Saray Pavón Márquez
Sevilla, Spain
Rincón donde guardo mis zapatos, papelotes, secretos, silencios, días de insomnio y otros quehaceres.
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